Boletín SAARA nº 4
Corinna Jenkins Tucker, Tanya Rouleau Whitworth, y David Finkelhor
Otoño 2023
Puede resultar difícil saber cuando el comportamiento de los hermanos traspasa los límites y se convierte en algo más preocupante. Durante los conflictos y los juegos, el comportamiento agresivo como morder, empujar, amenazar o intimidar son comunes y frecuentemente se consideran normales entre hermanos. Los padres y los profesionales que trabajan con niños a menudo califican erróneamente el comportamiento agresivo entre hermanos como rivalidad entre hermanos. Estos mismos comportamientos agresivos suelen rechazarse cuando ocurren entre amigos, compañeros de clase o parejas.
No existen criterios aceptados de forma universal en relación con la agresividad entre hermanos, lo que dificulta saber cuándo hay que preocuparse, intervenir en las interacciones entre ellos o buscar ayuda. Sin embargo, es fundamental reconocer el comportamiento agresivo y abusivo entre hermanos, ya que sus efectos negativos sobre el bienestar son similares a los del maltrato infantil por parte de los padres y la violencia de pareja. Este boletín ofrece orientación para identificar cuándo el comportamiento entre hermanos ha traspasado los límites.1
Comportamiento agresivo en los niños: normal, pero inaceptable entre hermanos
Los conflictos entre hermanos son una experiencia normal del crecimiento y de formar parte de una familia con varios hijos. La mayoría de los conflictos entre hermanos son leves y breves, e incluyen incidentes como burlas, gritos y discusiones por cosas que se han dicho o por el espacio compartido.
Durante los conflictos entre hermanos, los niños más pequeños pueden tener episodios de agresividad, como gritar, morder, golpear, dar patadas y lanzar objetos. Este tipo de comportamiento puede continuar durante toda la infancia, pero suelen disminuir a medida que mejoran las habilidades para regular las emociones y para lidiar con conflictos. A medida que los niños crecen, la agresividad social hacia los demás se desarrolla con el aumento de las habilidades verbales y del número de relaciones sociales.
El hecho de que las manifestaciones agresivas se consideren una parte normal del desarrollo no significa que la agresividad entre hermanos sea aceptable. La agresividad entre hermanos puede tener repercusiones negativas a largo plazo en la salud mental y física, así como en las relaciones interpersonale (véase el Boletín SAARA nº 1).
¿Cómo entender la agresión entre hermanos?
Para distinguir entre comportamientos aceptables y dañinos entre hermanos, es fundamental tener en cuenta el impacto que tienen en uno o ambos niños (por ejemplo, sentirse maltratado o lastimado) Por lo general, los padres y otras personas evalúan primero la intención o la motivación, pero determinar si otro niño o persona tenía la intención de hacer daño a otro puede ser difícil y poco confiable. Por lo tanto, entender el impacto del comportamiento agresivo es más importante que entender la intención. Cuando ocurra un comportamiento agresivo, los padres siempre deben impedirlo de inmediato y tomar medidas para evitar más daño (véase el Boletín SAARA nº 2).
Dado que los conflictos entre hermanos son casi inevitables, el objetivo dentro de las familias debería ser ayudar a los niños a aprender a regular sus emociones y a desarrollar habilidades sociales para fomentar formas constructivas de conflicto en lugar de destructivas. Entender las diferencias entre estas dos formas de conflicto puede ayudar a identificar el momento en que las interacciones entre hermanos se vuelven potencialmente dañinas.
Conflicto constructivo entre hermanos
Los conflictos pueden brindar oportunidades de aprendizaje importantes para desarrollar habilidades socioemocionales y fortalecer las relaciones con los demás. Los conflictos entre hermanos que aportan este tipo de beneficios se denominan conflictos constructivos. Los padres desempeñan un papel importante a la hora de ayudar a sus hijos a participar en comportamientos de conflicto constructivos, como escuchar, ver la perspectiva de otra persona y aprender a llegar a acuerdos.
Cuando los hermanos desarrollan estas habilidades socioemocionales tan importantes, a menudo llegan a un acuerdo sobre el problema que hay que resolver y trabajan juntos para encontrar una solución satisfactoria que funcione para ambos. Es importante señalar que el resultado de este tipo de conflictos no deja a ninguno de los dos con la sensación de haber “perdido” o con resentimiento. Aprender estas habilidades sociales tan importantes resulta útil para afrontar conflictos con los hermanos y con otras personas, como compañeros o parejas en el futuro.
Conflicto destructivo entre hermanos
Los conflictos destructivos entre hermanos se caracterizan por emociones intensas, como la ira, que pueden intensificarse e incluir agresiones físicas, materiales y psicológicas. Es poco probable que este tipo de conflictos se resuelvan de una manera mutuamente aceptable y pueden afectar negativamente el bienestar de los hermanos y la calidad de su relación. Los comportamientos que se manifiestan durante los conflictos destructivos suelen tener la intención de hacer daño y pueden ser mutuos. Sin embargo, la agresión mutua entre hermanos no significa que el intercambio sea inofensivo.
El comportamiento agresivo que los niños muestran durante un conflicto destructivo puede ser leve o grave. La agresión leve no causa lesiones ni implica el uso de armas u objetos que puedan utilizarse como tales. Algunos ejemplos de agresión leve son empujar, agarrar, insultar, golpear y romper objetos personales. Aunque la agresión leve no causa lesiones físicas, puede causar daño emocional, especialmente si persiste o se intensifica con el tiempo.
El comportamiento agresivo grave causa daños físicos o emocionales y puede incluir el uso de armas u objetos que puedan utilizarse como tales. Entre los casos de agresión grave se incluyen dar patadas, puñetazos, palizas, insultar de forma repetida a un hermano llamándolo tonto, feo o que nadie lo quiere, o amenazar con causarle un daño grave. Este tipo de comportamiento suele alcanzar su punto máximo durante la adolescencia.
Los conflictos destructivos deben interrumpirse cuando comienzan, y este tipo de incidente es una oportunidad para enseñar mejores formas de comunicación, resolución de conflictos y control de las emociones. Los hermanos pueden pensar que el comportamiento agresivo les ayuda a "salirse con la suya" o a "ganar" una pelea, o tal vez no conozcan otras formas de resolver los problemas con otra persona. En estos casos, los padres pueden fomentar el conflicto constructivo mediante una técnica de mediación basada en la evidencia que se describe en el Boletín SAARA nº 2.
Abuso entre hermanos
El abuso entre hermanos ocurre cuando incidentes aislados o comportamientos recurrentes ponen a los hermanos en alto riesgo de sufrir daños físicos y/o emocionales graves. Estos comportamientos suelen ser unilaterales, y uno de los niños sufre daños constantes debido a una diferencia de poder entre los hermanos basada en la edad, el género, el tamaño físico, la capacidad cognitiva, el favoritismo de los padres o algún otro factor.
El abuso entre hermanos suele tener uno o más elementos agravantes, como la repetición (ocurre varias veces), la persistencia (ocurre durante un periodo de tiempo) y la inclusión de otras personas (como otro hermano, un amigo o un padre).
Los comportamientos abusivos entre hermanos pueden incluir agresiones sexuales, violencia causante de lesiones graves (por ejemplo, fracturas o moretones en los ojos) o que ponga en peligro la vida (por ejemplo, estrangulamiento), así como amenazas extremas de daño o intimidación (por ejemplo, amenazar con matar a un hermano, destruir intencionalmente objetos preciados, infligir terror). Un hermano que sufre abuso psicológico puede verse sometido a actos degradantes, humillaciones, alienación, chantaje o venganzas.
Dificultad para reconocer la agresión entre hermanos
Puede ser difícil saber si un niño ha sido perjudicado por el comportamiento de su hermano. Puede ser ineficaz confiar en la percepción de un hermano o de los padres sobre si se ha causado daño. Los padres y los hermanos suelen poner excusas o justificaciones por el comportamiento agresivo y abusivo entre hermanos. Cuando la agresión se normaliza en una familia (y en la sociedad), a veces el hermano perjudicado también tiene dificultades para identificar el daño.
Además, muchos hermanos se caracterizan por ser tanto los que causan daño como los que lo reciben. Una diferencia de poder poco clara puede llevar a una mayor aceptación del comportamiento agresivo entre hermanos. En estos casos, la agresión podría tolerarse porque se da entre "iguales" o porque los comportamientos "parecen justos".
A pesar de las dificultades para reconocerlo, los estudios sobre los efectos perjudiciales de la agresión y el abuso entre hermanos son claros, por lo que es importante que estos comportamientos se tomen tan en serio cuando ocurren entre hermanos como en cualquier otra relación.
Las siguientes preguntas 2 pueden ayudar a identificar la agresión o el abuso perjudicial entre hermanos. Hay que tener en cuenta que no es necesario responder "sí" a todas las preguntas para que el comportamiento sea perjudicial. Además, el hecho de que un comportamiento se considere común o normal entre hermanos no significa que sea inofensivo.
Preguntas clave:
- La violencia física (por ejemplo, golpear, patear, empujar) ¿Sigue ocurriendo después de los 4 años de edad?
- ¿Los conflictos entre los hermanos siempre se resuelven con la victoria de uno de ellos?
- ¿Es perjudicial física o emocionalmente? ¿Existe un riesgo grave de que se cause daño?
- ¿El comportamiento es planeado o sistemático, lo que sugiere una intención de causar daño?
- ¿Uno de los hermanos se siente agredido, acosado o con miedo?
- ¿Se ha intensificado con el tiempo?
- ¿Existe un desequilibrio de poder entre los hermanos?
Para más información:
Caffaro, J. V. (2014) Trauma por abuso entre hermanos (2a ed). Routledge.
Rypi, A. (2023) Límites ambiguos pero cruciales: expertos diferencian el abuso entre hermanos de las peleas entre hermanos. Sociological Focus, 56(2), 209–225.
Tucker, C. J., Finkelhor, D., y Turner, H. (2023). Ideas emergentes: La agresión entre hermanos, ¿es tan preocupante como la agresión entre compañeros en la infancia y la adolescencia? Family Relations, 72(5), 3023–3028.
Tucker, C. J., Finkelhor, D., y Turner, H. (2024). Patrones de agresión entre hermanos y salud mental en la infancia y adolescencia. Journal of Family Trauma, Child Custody & Child Development, 21(1), 2–21.
Tucker, C. J., Whitworth, T. R., y Finkelhor, D. (2025). Clarificación de etiquetas, conceptos y definiciones: la agresión y el abuso entre hermanos son violencia familiar. Journal of Social and Personal Relationships, 42(7), 1800–1817.
Tucker, C. J., Whitworth, T. R., y Perkins, N. H. (2025). Agresión y abuso entre hermanos: problemas de salud pública invisibles y extendidos. American Journal of Public Health, 115(9), 1383–1387.
Wiehe, V. R. (1997). Abuso entre hermanos: trauma físico, emocional y sexual oculto (2a ed). Sage Publications, Inc.
Notas:
1Este boletín se enfoca en la agresión y el abuso físico, psicológico y de pertenencias personales entre hermanos. El abuso sexual entre hermanos incluye dinámicas un tanto diferentes y se describe en los boletines nº 6 y nº 7 de SAARA.
2Estas preguntas fueron adaptadas de Caffaro (2014) y Wiehe (1997).