Tratar la agresividad entre hermanos es fundamental para reducir el acoso escolar

Boletín SAARA nº 9

Corinna Jenkins Tucker, Tanya Rouleau Whitworth, Kay Sassan, y David Finkelhor
Verano 2024

Puntos principales

  • La victimización por parte de un hermano, al igual que la victimización por parte de compañeros, tiene efectos negativos en la salud mental y física.
  • La agresión entre hermanos puede conducir al acoso escolar, y el 15 % de los niños sufren ambos tipos de agresión.
  • Si se adaptan los programas contra el acoso escolar para incluir información sobre la agresión entre hermanos, se promoverá el bienestar de los niños y adolescentes y se aumentará la seguridad en la escuela y en casa.

El acoso entre compañeros se ha convertido en una prioridad para las escuelas y los padres y con razón: el acoso entre compañeros en la infancia y la adolescencia es frecuente, y alcanza su punto más alto en la etapa media de la adolescencia, en la que el 22 % de los niños y niñas afirman haber sido víctimas. El acoso entre compañeros se asocia con efectos negativos para la salud mental, como depresión, baja autoestima e ideas de suicidio.

El comportamiento perjudicial entre compañeros no solo se da en la escuela, también puede darse en casa, con los hermanos. Las encuestas nacionales muestran que el acoso entre hermanos es incluso más común que el acoso entre compañeros. El acoso entre hermanos alcanza su punto álgido durante las primeras etapas de la infancia y la infancia media, llegando a tasas de hasta el 46 % entre los niños de seis a nueve años, para luego disminuir en la adolescencia.1 Los niños que sufren acoso también pueden llegar a maltratar a uno o varios de sus hermanos.

Muchas veces, los padres y el público en general minimizan los comportamientos agresivos entre hermanos, considerándolos una rivalidad pasajera e inofensiva; sin embargo, estos comportamientos no deben ser ignorados ni subestimados. Los hermanos desempeñan un papel fundamental en la vida de los niños, y la naturaleza y el carácter emocional de las relaciones entre hermanos son importantes para el bienestar, el desarrollo cognitivo y las habilidades sociales.

Opiniones sobre la agresividad entre hermanos versus la agresividad entre compañeros y sus repercusiones

Gracias a la cantidad de evidencia disponible, los educadores y consejeros toman cada vez más en serio la victimización entre compañeros. Sin embargo, este mismo reconocimiento e intervención no se observan ante la agresión entre hermanos, a pesar de que se trata de conductas idénticas (agresiones físicas, destrucción o robo de pertenencias, y amenazas o intimidaciones persistentes) las cuales causan un daño similar y ocurren con mayor frecuencia en comparación con las agresiones entre compañeros.

Los estudios revelan que la victimización por parte de un hermano, al igual que la victimización por parte de compañeros, está relacionada con efectos negativos en la salud mental y física (por ejemplo, depresión, dolores de estómago, problemas para dormir) durante la infancia que pueden persistir hasta la edad adulta. Los niños que maltratan a sus hermanos también sufren consecuencias negativas para su salud. Los estudios lo dejan claro: la agresión entre hermanos es frecuente y no es inofensiva.

Los estudios también indican que la agresión entre hermanos puede crear las condiciones propicias para el acoso escolar. Ser víctima de acoso crónico por parte de un hermano duplica con creces el riesgo de sufrir acoso por parte de un compañero durante la infancia y la adolescencia.2 El 15 % de los niños afirma haber sido víctima de acoso tanto en la escuela por parte de sus compañeros como en casa por parte de sus hermanos.3 Los niños y adolescentes que sufren ambos tipos de acoso presentan mayores problemas de salud mental que las víctimas de acoso por parte de sus compañeros únicamente.

El papel fundamental de los educadores

Los maestros y personal escolar suelen ser los primeros en detectar el acoso entre compañeros o el maltrato por parte de los padres. Sin embargo, es menos probable que el personal escolar identifique la agresión entre hermanos, debido a la falta de reconocimiento de su ocurrencia y su gravedad.

Los educadores, por su parte, pueden marcar la diferencia. Cuando se identifica la agresividad entre hermanos, el personal escolar puede trabajar directamente con los padres, brindándoles orientación o sugiriéndoles que se inscriban en cursos de formación para padres centrados en promover relaciones positivas entre hermanos e impedir la agresividad infantil. Dado que la agresividad entre hermanos suele ir de la mano de otros tipos de violencia en el hogar (por ejemplo, la violencia de pareja y el maltrato infantil por parte de los padres), es fundamental realizar una evaluación exhaustiva de la dinámica familiar.

Si se detecta acoso entre compañeros en la escuela, es importante que los educadores averigüen si también está ocurriendo en casa con los hermanos. Al reconocer esta situación, se pueden tomar medidas para prevenir e impedir ambas formas de acoso y victimización, lo que probablemente mejore la salud mental de los niños y adolescentes.

Los educadores deben estar preparados porque, en algunos casos, es posible que encuentren resistencia por parte de los padres. Los padres podrían pensar que lo que está ocurriendo entre sus hijos no es motivo de preocupación o que es un asunto privado. Puede que sea necesario hacer un seguimiento de la situación para garantizar la seguridad de los niños. En este caso, la educación de los padres puede ser útil, pero podría ser necesario derivar a la familia para que obtenga ayuda. En casos de agresión grave o abuso entre hermanos (véase el Boletín SAARA nº 4), los niños afectados podrían necesitar atención especializada en trauma y ser remitidos a profesionales de la salud mental, departamento de protección al menor, a un centro local de recursos familiares o a un pediatra.

El próximo paso en la prevención del acoso escolar es la amplia difusión de información sobre la agresión entre hermanos y sus consecuencias. Es poco probable que se logre reducir o eliminar el acoso entre compañeros a menos que también cambien las percepciones sobre la agresión entre hermanos. La agresión entre hermanos no es inofensiva y debe tomarse tan en serio como el acoso entre compañeros. Adaptar los programas y la educación sobre el acoso entre compañeros para incluir información sobre la agresión entre hermanos promoverá el bienestar de los niños y adolescentes y aumentará la seguridad tanto en la escuela como en el hogar.

Para más información:

Finkelhor, D., Turner, H. A., Shattuck, A., y Hamby, S. L. (2015). Prevalencia de la infancia expuesta a la violencia, la delincuencia y el abuso: resultados de la Encuesta Nacional sobre los Niños Expuestos a la Violencia. JAMA Pediatrics, 169(8), 746–754.
Foody, M., Samara, M., y Norman, J. O. (2020). Acoso entre hermanos y compañeros: victimización en múltiples entornos y su relación con los comportamientos problemáticos y la depresión. British Journal of Educational Psychology, 90(S1), 138–157.
Tucker, C. J., Finkelhor, D., y Turner, H. (2020). Factores familiares predictivos de la victimización entre hermanos versus compañeros. Journal of Family Psychology, 34(2), 186–195.

Notas:

1Tucker, C. J., Finkelhor, D., Shattuck, A. M., y Turner, H. (2013). Prevalencia y factores asociados a los tipos de victimización entre hermanos. Child Abuse & Neglect, 37(4), 213–223.
2Tucker, C. J., Finkelhor, D., y Turner, H. (2019). Patrones de victimización entre hermanos como factores predictivos de la victimización por parte de los compañeros en la infancia y la adolescencia. Journal of Family Violence, 34(8), 745–755.
3Tucker, C. J., Finkelhor, D., Turner, H., y Shattuck, A. M. (2014). La victimización entre hermanos y compañeros durante la infancia y la adolescencia. Child Abuse & Neglect, 38(10), 1599–1606.